Nuestro cliente, una gran empresa del sector industrial, descubrió, casi por casualidad, que algunos de sus clientes habían estado abonando facturas a una cuenta bancaria desconocida.

Alarmados por el descubrimiento, la empresa cliente inicio sus propias gestiones de investigación para intentar esclarecer lo sucedido. Después de buscar, revisar documentación y poder obtener información directa de sus clientes llegaron a la conclusión de que uno de sus propios trabajadores estaba desviando los importes de determinadas facturas a su cuenta bancaria particular.

Confirmado el caso de un probable fraude interno decidieron ponerse en contacto con Winterman para que pudiéramos empezar la pertinente investigación. El primer objetivo de nuestro encargo era descubrir el nombre del empleado que estaba realizando el presunto fraude, el segundo, obtener todas las pruebas necesarias que permitieran acreditar dicho fraude y, el tercero, conocer la cantidad económica defraudada.

Gracias a nuestros expertos en informática forense se pudieron documentar todo tipo de pruebas que daban fe de una suplantación de cuentas bancarias e identificaban a su autor. Algunas de las pruebas recabadas tenían más de 5 años de antigüedad. Toda la documentación confirmó que la cantidad afectada por las acciones irregulares del empleado ascendía a más de 400 mil euros.

Los buenos resultados de la investigación permitieron a la empresa tomar las medidas legales oportunas contra el presunto defraudador. Asimismo, se identificaron los puntos más vulnerables de la seguridad en los procesos y transacciones de la compañía y, desde Winterman, se elaboró un plan de implementación de mejoras basado en un incremento proporcional de los controles en las operaciones de mayor riesgo e impacto económico, así como una serie de indicadores que facilitaban la detección temprana de incidencias para minimizar el riesgo de nuevos casos o amenazas.