El mercado de trabajo soporta 831.392 «empleados fantasma» que le cuestan más de 68.000 millones al año. Las bajas repuntan siempre tras las vacaciones

Mientras aún hay un 16,38% de españoles en edad de trabajar que no logran incorporarse al mercado laboral, todavía perviven empleados cuya única motivación es cobrar la nómina sin aparecer por sus empresas. Se trata de auténticos artesanos del absentismo, capaces de hilvanar con precisión quirúrgica años y años estafando a sus empleadores con un mismo patrón. Las estadísticas son muy reveladoras sobre el porcentaje de casos de picaresca que rodean a las bajas laborales. Quien más y quien menos lo ha visto en su propio centro de trabajo. Mientras sus compañeros cargan con sus responsabilidades, estos expertos del escaqueo regresan de una baja justo antes de la Semana Santa para volver a recaer tras los días de asueto.

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Las gráficas sobre la evolución mensual del número de partes sobre enfermedades profesionales entre 2014 a 2017son práctica mente calcos: las curvas suben entre enero y marzo para desplomarse en abril y caer drástica mente entre julio y agosto. De hecho, septiembre es el mes donde más se disparan los partes, a la vuelta de las vacaciones estivales. El estrés posvacacional causa estragos entre algunos «trabaja dores» y se extiende hasta diciembre, mes en el que, de nuevo coincidiendo con las vacaciones, en este caso las navideñas, se obra el milagro y, pese al frío, los partes comunicados a la Seguridad Social vuelven a menguar como por arte de magia.

15 Años sin aparecer

El caso de un funcionario de la diputación de Alicante capaz de empalmar hasta 15 años de bajas sin aparecer por el trabajo ha vuelto a destapar el perjuicio que causan tanto el absentismo como el fraude laboral en el sistema de la Seguridad Social y el daño que generan a quienes sí quieren trabajar y no logran acceder al mercado laboral. Es el caso más extremo, pero en pequeña escala se pierden casi 7 horas de trabajo semanales por cada jornada de media (34,8 horas semanales). El 66,2% de las horas no trabajadas son por vacaciones y fiestas disfrutadas (12%). Pero un 15,3% se debe a incapacidades temporales y un 6,5% a otras razones que incluyen, directamente, un 0,3% de las horas laborales semanales tirado a la basura.

Aunque España se encuentra alejada de las cifras de Italia, donde la tasa de empleados que se encuentran siempre presentes en su centro de trabajo apenas supera el 40%, por el 79% de España, tanto la evolución de los partes comunicados como el número de horas no trabajadas por incapacidad temporal se hallan en cifras previas a la crisis tras el fuerte bajón del absentismo durante los años más duros de la recesión.

De hecho, la evolución de los partes de enfermedades profesionales muestra que si ya en 2016 se batieron registros récord con 20.730 partes comunicados (9.975 de ellos con baja asociada), en 2017 se volvió a pulverizar el número departes: 21.188 (10.237 de ellos con baja), según los últimos datos de cierre de diciembre pasado. Esto convierte a España, junto con Francia, en el país europeo con mayor número de enfermedades declaradas causa das por el trabajo.

Por su parte, la encuesta trimestral de costes laborales muestra que el absentismo se ha disparado a cifras de 2009, con 4,58 horas perdidas de media al mes durante el tercer trimestre del pasado año, por encima de las 4,53 horas perdidas del mismo periodo del año 2009y muy cerca de las 4,7 horas perdidas registra das en el tercer trimestre de 2008. Este dato supone un crecimiento del 35,5% del tiempo perdido en el lugar de trabajo con respecto a las 3,38 horas registradas en ese periodo de 2012, en plena crisis.

A pesar de que no existen datos oficiales sobre el absentismo en España, el informe que presenta Adecco -en colaboración con las mutuas Amat y Fremap, y varias universidades-, cruzando los datos de la encuesta de costes laborales y la de Población Activa, revela que España presenta un nivel excesivamente alto de absentismo, con un promedio histórico de casi 11 días perdidos por trabajador y año.

Según los datos históricos, la tasa de absentismo aumentó entre un 3,7% y un 4,95% entre 2000 y 2007. Entre 2008 y 2013 se estabilizó en el 4,7% para caer hasta el 4,1% entre 2012 y 2013. Sin embargo, con el despegue de la economía, el absentismo ha repuntado notablemente.

Por orden de relevancia, los trastornos musculares ocasionan el 34,87% de los días de baja, con una duración media de 53 días de baja. Las lumbalgias, ciáticas y cervialgias suponen el 50% de los días de incapacidad de estos trastornos en contingencia común. Le siguen las patologías traumáticas (fracturas, contusiones y luxaciones) con un 12,67% de los días y en tercer lugar las patologías mentales que ocasionan el 12,03% de los días de baja. La duración media total de los procesos psiquiátricos es de 97 días y afecta en mayor medida a las mujeres (212 días de baja por cada 100 trabajadoras).

Las IT, 470 euros por barba

A grandes rasgos la incapacidad temporal ocasionó 1.266 días de baja por cada 100 trabajadores, lo que mantuvo inhabilitado permanente a cerca del 3,5% de la población activa afiliada por cuenta ajena. El coste salarial derivado de los procesos de IT que asumen las empresas y, en su caso, los trabajadores, supone de media más de 1.500 euros por proceso, que de repercutirlo sobre el con junto de la población alcanzarían 470 por trabajador y año.

Con todos estos datos, las mutuas estiman que durante 2016 un equivalente a 831.392 trabajadores (algo más de 5 personas de cada 100) no acudieron ningún día del año a su puesto de trabajo. Así, el coste derivado de los más de 4.200.000 procesos de Incapacidad Temporal por contingencias comunes fue de más de 68.000 millones de euros en 2016, según el mismo informe de Adecco y las mutuas.